
La implementación de una plataforma educativa para la administración de cursos permite la autonomía de producción, publicación y edición en la red de recursos y contenidos por parte de los participantes. El docente, teniendo en cuenta los objetivos educativos, pone a disposición de sus estudiantes mediante alguno de los recursos ofrecidos por la plataforma: el programa del curso, contenidos o unidades temáticas (textos, hipertextos, presentaciones, animaciones, videos…), actividades, bibliografías y evaluaciones. De manera análoga, el estudiante puede acceder a los contenidos y al desarrollo de las actividades propuestas.
Las plataformas educativas permiten estimular la idea de cooperación y de interacción, como aspectos centrales del proceso de aprendizaje y enseñanza, mediante el uso de herramientas colaborativas que favorecen la adquisición de aprendizajes significativos en los estudiantes y que al mismo tiempo afianzan en los docentes prácticas de enseñanza mediadas por las TIC.
Existen dos funciones fundamentales en las aplicaciones de plataformas educativas: la primera cuando el proceso educativo no es presencial; y, la segunda, como ayuda a la clase presencial, empleada para apoyar al docente en los encuentros y para complementar el estudio y actividades académicas de los estudiantes fuera del aula.
La correcta selección del uso de una plataforma educativa para una institución ayudará en gran medida al desarrollo del conocimiento de los estudiantes.
